Autoestima & Culpa

Autoestima & Culpa

La formula es clara.

+AUTOESTIMA  -CULPA

          +CULPA -AUTOESTIMA          

Tatúate esto

Detrás de la señora culpa, se encuentra la señora exigencia.

Párate un poco, y observa en qué o con qué o con quien te estás sintiendo culpable.

Da un espacio a ese sentimiento de culpa por un momento, aquí y ahora. Siéntela.

Y ahora, sigue conectada y con total honestidad, contestate:

 “¿Que me estoy exigiendo en esta situación con esta situación/persona?”

O bien

“¿Qué le estoy exigiendo a esta situación o a esta persona?”

La culpa es un indicador de baja autoestima.

 La pregunta es: Qué ideal de mí y qué es lo  me exijo que al no lograr me lleva a experimentar un sentimiento de culpabilidad?

Ejemplo sencillo y muy básico.

Por ejemplo. Carmen tiene un  ideal de si misma como una mujer que se cuida, que come sano y hace deporte. (Es lo que le gustaría a Carmen). La realidad es que Carmen lleva tres meses sin ir al gimnasio y lleva semanas sin hacer una compra y comiendo “lo que pilla”. Carmen se sentirá culpable por que su realidad (que no hace ejercicio y no cuida su alimentación) no se alinea con su ideal (cómo le gustaría ser y actuar).

De forma que para reducir el nivel  e intensidad del sentimiento de culpa, necesitamos revisar nuestra lista de exigencias internas y empezar a romper con esa imagen ideal de lo que nos gustaría ser.

Aceptar que igual no vamos a ser deportistas, ni hipersanas, sea la puerta para empezar a hacer ejercicio y disfrutar de aquello que nos metemos en la boca (por seguir con el ejmeplo de Carmen)

Si queremos liberarnos de la culpa y mejorar nuestra autoestima es vital que ajustemos y reestructuremos nuestras expectativas.
Ya Natalie, y esto significa que no podemos tener metas ni objetivos como ser más sanas y mejorar nuestra imagen?

Por supuesto. Cuando gozamos de buena autoestima, esto lo hacemos de manera natural. Al estar en contacto con nuestro cuerpo y nuestras necesidades, lo cuidamos y lo nutrimos. Pero no desde la exigencia y el maltrato  que supone exigirnos cosas que nos resultan muy dificiles de realizar. Si no que lo hacemos desde el amor a nosotras mismas y el placer de cuidarnos (sí, cuidarnos da placer!)

El movimiento de exigencia está muy vínculado a los “DEBERÍAS”.

Haz una lista de todos los deberías que te rondan por tu cabeza.

(ejemplo: Debería ser más ordenada, debería ser más cariñosa, debería tener pareja, debería cuidarme más, etc…)

¿Te has planteado alguna vez cuestionar estos deberías?

Escribe un “no” delante de tus deberías.

No debería ser más ordenada.

No debería ser más cariñosa.

No debería tener pareja.

No debería cuidarme más.

A que una respira mejor ahora, eh?

En la medida que eliminamos los “deberías” y las expectativas sobre lo que deberíamos ser, tener y hacer   y lo que los demás deberían ser, tener y hacer, vivimos una vida con menos exigencia interna y por tanto más libres de culpa, sintiendonos  más felices.

¿Y TÚ? QUÉ DEBERÍAS Y EXIGENCIAS VAS A TIRAR A LA PAPELERA DE RECICLAJE AHORA MISMO?

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