El miedo al fracaso II: Emociones

El miedo al fracaso II: Emociones

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En el anterior post sobre el miedo al fracaso I, reflexionabamos acerca de qué es realmente éxito y fracaso y dejamos en el aire la cuestión relativa a la emoción detrás de esta dificultad: EL MIEDO.

Conozco muy bien esta fobia (miedo): durante mucho mucho mucho tiempo he estado literalmente paralizada por el miedo ante mi deseo de hacer lo que realmente quería y que pudiera no salir, bloqueada ante la atronadora cascada de fantasias catastrofistas, de mensajes negativos que emanaban de mi mente,…en fin, sé de buena tinta de lo que hablo.

Sí, mi rasgo contrafóbico  (la tendencia impulsiva a lanzarme a aquello que me daba miedo) me empujaba a arrancar, pero mis intentonas se quedaban en eso, intentonas, por que al mínimo contratiempo, abandonaba, huía, me escondía. Y esto generaba lo que tanto temía: el propio «fracaso». La pescadilla que se muerde la cola. Y cómo sufría. Me sentía avergonzada, pequeña, incapaz, victima de las circunstancias y cada intentona rota, era una patada para mi autoestima.

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Una voz chingona, o la loca de la casa –termino que he tomado, se encargaba de decirme lo incapaz que era, todos los impedimentos exteriores que había, que era una fracasada y que nunca iba a lograr nada en la vida.

Y si te cuento esto en este post, es para que paremos un momento y reflexionemos sobre el miedo real que late tras este miedo al fracaso. El miedo en sí, es una emoción biológica que nos alerta del peligro de nuestro ambiente, tiene una función instintiva de supervivencia y protectora. Del miedo que hablamos aquí, en realidad no tiene nada de instintivo y de protector. Es más bien una reacción de estrés generad@ por unos patrones de pensamientos negativos y catastrofistas, que deriva de una nula autoestima y confianza en un@ mism@ y en la vida.

Lo que quiero decir es que más que miedo a que pueda ocurrir algo horrible si «fracasamos», es que nos hemos creido «el coco» que nos pinta nuestro patrón mental, llegando a pensar que lo que nos dice esa voz chingona, el boicoteador o juez interno, es una realidad…cuando es un cuento chino producto de nuestro ego, para que no pierda su poder.

Esta es la locura.

Y ahora, con el tiempo y la distancia (y maravillosos «fracasos» varios), me doy cuenta, que lo que realmente escondía ese miedo a fracasar era lo siguiente:

  1. ENCONTRARME CON LA FRUSTRACIÓN QUE SUPONE QUE LAS COSAS NO SALGAN COMO YO QUIERO.
  2. CONFRONTAR MI IMAGEN Y EXPONERME AL JUICIO: LO QUE OTROS PUEDAN PENSAR Y DECIR DE MÍ.
  3.  ROMPER CON LA AUTOIMAGEN QUE TENÍA DE MÍ DE ACUERDO A LO QUE MI ENTORNO ME HABÍA DICHO QUE YO ERA DURANTE TODA MI VIDA. Es decir, romper con la identidad que otros me han atribuido (y que no era yo)y que por lealtad, y por la seguridad que me daba y la idea de que así sería amada. Como una pequeña muerte de mi identidad…

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EL MIEDO REAL NO ES A FRACASAR….EL MIEDO MÁS PROFUNDO ES A «TENER ÉXITO», A ROMPER LOS PATRONES VIEJOS QUE NOS DAN SEGURIDAD, A MORIR LO VIEJO Y A TRANSFORMARNOS EN LO QUE REALMENTE SOMOS Y A BRILLAR CON TODO SU ESPLENDOR…

Por que el miedo humano más arcaico que motiva este terror es…

Y si cambio…¿me seguirán amando por lo que realmente Soy?

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RECETA PARA VENCER «EL MIEDO AL FRACASO»

1)  ESCÚCHATE:Aprende a distinguir la voz de tu mente y de tu Alma. Escucha si aquello que deseas hacer, es un deseo real y verdadero, si nace de tu corazón.

2) ARRIÉSGATE Y PONTE EN ACCIÓN: La mejor manera de darle en los morros al miedo y al Ego, es hacer lo que temes y descubrir que no existe tal «coco». La experiencia es la única que va a conseguir derribar tus patrones mentales.

3) VALORA CADA PASO QUE DES, RECONPENSATE, RECONÓCETE, COMPROMETE CONTIGO Y CON TU VISIÓN. Así nutres tu autoestima

4) DESARROLLA Y PROFUNDIZA EN LA CONFIANZA EN TÍ MISMO Y EN LA VIDA. Abrete a descubrir que la vida no un camino de penurias dispuesta a hacertelas pasar canutas y a castigarte…Abrirnos a una nueva concepción de la existencia, facilita el camino y nos conecta con una espiritualidad con los pies en la tierra.

5) DISFRUTA Y TÓMATELO COMO UN JUEGO. A veces se gana y otras se pierde. Maduramos en la medida que aprendemos a gestionar nuestras propias frustraciones.

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