El miedo

El miedo

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Tengo miedo. Mejor dicho siento el miedo en mi cuerpo. La mudanza de piso, el inminente salto cuántico que estoy haciendo en mi vida, ha abierto la caja de los recuerdos y de los miedos. He transitado los pasillos de mi memoria a través de fotos, cuadernos, objetos que me han catapultado a momentos de mi pasado, a otras vidas dentro de esta vida.

Y eso es lo que pasa, que otra yo se está muriendo, y estas dos semanas me han visitado  todas esas Yos  que algún día murieron pero que siguen habitándome, porque todas esas también soy yo ahora.

El miedo me avisa a través del estómago. Como que se me cierra e irradia un malestar a todo el cuerpo.  Lo que vulgarmente llamamos “los nervios”. Es miedo. Darle nombre me ayuda.

Con 3-4 años me ponía todos los peluches alrededor mío en la cama, y así me dormía cuando me visitaba.

A lo largo de mi vida he desarrollado otro tipo de “peluches”. Cada una desarrollamos nuestros propios rituales contra el miedo. Piensa en los tuyos. En tus peluches.

El problema con el miedo, es la fuerza que ponemos en evitarlo. Esa fuerza se vuelve contra nosotras. Cuando ponemos esa misma fuerza en la acción, saltamos a la confianza.

La gente acude a consulta para que alguien le quite sus miedos. Los miedos no te los puede quitar nadie, porque en realidad no existen. Si no existen, no hay nada que quitar. No digo que no parezcan reales. Porque lo sentimos en nuestro organismo. Pero el miedo es sólo producto de un sistema de creencias.

El miedo es el producto de los cuentos que nos contamos.

Es cierto que el miedo yace ahí como parte de la experiencia humana. Como respuesta biológica, tiene una función orgánica: nos ayuda a la supervivencia del organismo. Aquí está el peso de la biología y es innegable.

El miedo como aliado, puede ser un gran guía en la vida. Es un aliado hasta que llegamos a la comprensión.

A la comprensión de que el miedo es simplemente la señal de que nos hemos salido de la experiencia del amor. De la conciencia de unidad.

El miedo surge de la idea de que estamos separadas, solas y por tanto que estamos en peligro. Y de aquí se deriva, que si estoy en peligro tengo que defenderme, y si me tengo que defender, genero una guerra.

Nuestros conflictos internos, son las guerras internas derivadas del estado de miedo que habitamos.

Del miedo surgido del olvido; del miedo surgido de  la idea de que estamos separadas.

Por tanto cuando hablamos de miedos, hablamos de creencias y hablamos de programas que en la mayoría de los casos ni nos pertenecen. Son creencias que hemos introyectado (tomado de fuera y hecho nuestras) de nuestro medio familiar, social y cultural. Son creencias que subyacen en nuestras profundidades y que operan y manejan nuestra vida hasta que las miramos de frente, hasta que comprendemos.

La comprensión nos lleva a la experiencia del amor.

Y el amor disuelve el miedo.

Yo desde pequeña he sido muy insegura. He logrado ganar confianza en mí misma, como suelo decir, tirándome al barro: experimentando y descubriendo que incluso cuando me he equivocado,  ha merecido la pena. Es decir, mirando debajo de la cama, y descubriendo que efectivamente, no existe ningún coco.

El salto más grande que hice fue hace tres años, cuando decidí emprender mi propio camino personal y profesional. Y ha sido el camino de mayor aprendizaje, porque la nula estabilidad externa, ha hecho que desarrolle una estabilidad y seguridad interna a prueba de bomba.

 Mi aliada y fiel compañera ha sido el compromiso. El compromiso conmigo misma. No he tenido más remedio que aliarme conmigo e ir amigándome. Este verano en el Camino me he dado cuenta de que me caigo muy bien.

Precisamente en el Camino fue donde entendí está verdad que antes conocía teóricamente. Que sólo hay dos posibilidades. Estar en el amor. O estar en el miedo. Y en el Camino descubrí la profunda orientación que requería hacer en mi vida y en mi profesión:

Poner toda mi intención, atención y energía en estar conectada al amor, y esto significa, estar conectada conmigo, con  mis sentimientos, con la conciencia de que soy parte de un todo, que me ampara, me acoge y me ama. pase lo que pase.

Porque lo único que neutraliza los miedos es el amor. Sentir el amor hacia nosotras mismas, hacia nuestras relaciones, hacia nuestras existencias.

No creo en las técnicas para quitar miedos. Aun que si usar una técnica te conecta con el amor, bienvenida sea la técnica.

Comparto lo que me aplico cuando bajo la guardia y el miedo me visita.

  • Ante el miedo, párate, siéntelo, reconócelo.

  • Date cuenta que pensamientos lo están alimentando. (“No podré”, “no valgo” “estoy sola” ”nadie me quiere”…)

  • ¿Qué te conecta con la experiencia amorosa? Reflexiona y detecta sobre que estás necesitando para reconectarte con un sentimiento  amable y amoroso

    (un café con una amiga, una escapada, una conversación profunda con tu pareja, un masaje, escribir sobre lo que te sucede, cocinar, concluir alguna situacion, …)

  • Ponte en acción y compromete con eso que va a hacer que cambies de frecuencia.

¿QUÉ HAGO SI MIS MIEDOS ME PARALIZAN?

Cuando tengo muchos miedos y/o los miedos que tengo me paralizan literalmente (incluso hasta el punto de no salir de casa), es importante pedir ayuda profesional.

¿Para qué?
  • Para darle un espacio al miedo y escucharlo (se hizo muy grande de tanto intentar evitarlo)
  • Para comprender el sistema de creencias que existe detrás de estos miedos y cómo en casi la mayoría de los casos son programas inconscientes que ni siquiera nos pertenecen.
  • Para desactivar estos programas a través del darse cuenta y de la acción creativa. Es decir, desarrollar la creatividad para buscar nuevas formas de afrontar el miedo y desarrollar la valentía para hacerlo y hacerlo!
  • Y sobre todo, para desarrollar el amor hacia ti misma, y tener la medicina siempre en casa y siempre disponible por si el miedo llama a la puerta.

 

 

 

 

 

 

 

 

2 Comments
  • Eva
    Posted at 11:49h, 17 febrero Responder

    Hola, y qué ocurre cuando te sientes sola en la vida? Sin amistades, pareja o apoyos familiares? Cómo reconectarnos con esa sensación y frecuencia del amor si has roto con todo un entorno y entramado tóxico que te ha dejado devastada? Estoy de acuerdo que lo que te quita miedos, te da vida y energía es el amor pero entonces si ponemos todo en manos del amor por qué lo llamamos dependencia emocional? Realmente no es cierto que todos dependemos del amor del afecto como del respirar y el comer? Qué pasa cuando solo encuentras alrededor conflicto, violencia y falta de paz?como nutres es necesidad básica que es el amor?

    • Natalie Idoeta
      Posted at 19:29h, 21 febrero Responder

      Hola Eva, entiendo perfectamente lo devastador que es tomar la decision de cortar ciertos lazos, sobre todos los familiares, y comenzar a reconstruirse desde unos nuevos cimientos. En este cortar no tenemos mas remedio que encontrarnos con nosotras mismas y mirar dentro. por lo general, no es facil ni bonito eso que encontramos. Un sentimiento de soledad profundo, vacio, y muchos conflictos internos por resolver. A medida que vamos resolviendo esos conflictos internos y encontramos paz, a medida que aprendemos a estar con nosotras mismas y nos liberamos del sentimiento de soledad, y a medida que empezamos a hacernos cargo de nuestros vacios y agujeros, el escenario externo tb se hace mas amable y más calido. Y a veces podemos volver a acercarnos a esos vinculos que rompimos desde un nuevo luegar, otras veces no…sin embargo, ya no escuece y comprendemos y aceptamos las cosas como son. No te puedo decir como se hace todo esto, tu encontraras tu propia manera. Lo que si te puedo decir es que ayuda mucho tener a alguien que te pueda ayudar a elaborar estos duelos, que te acompañe en el proceso de reconstruirte y encontrar el sentido profundo de aquello que te ha tocado vivir. Espero de corazón que encuentres a esa persona, y que puedas contestar todas estas preguntas que has lanzado en este post. Gracias por compartirte

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