La mentira del «esfuerzo»

La mentira del «esfuerzo»

Hay una chica que viene a mi consulta  a la que se le está desmontando un «cuento popular». El cuento que cuenta que para conseguir las cosas hay que esforzarse (y por esforzarse, entendemos “sudar la camiseta”, que se parece a “sufrir”.). Y lo que le sucede, es que si consigue las cosas sin esfuerzo, se siente culpable…no sé siente merecedora.

La creencia que subyace es que sólo se merece lo que se “curra”-es decir, en lo que invierte mucho esfuerzo y sacrificio. En realidad, da lo mismo, si ese esfuerzo es lógico o no. Simplemente, debe mantener ese esfuerzo para sentir que es digna. Porque si no, aparece la culpa.

Desde que empezó terapia, hace apenas tres meses, su vida se está transformando: la relación consigo misma y  su pareja está mejorando, ha encontrado trabajo “de lo suyo” (por primera vez en su vida) e incluso ha encontrado un piso con todos los medios para acceder a él. La vida le sonríe y sin hacer grandes esfuerzos.

Está contenta, pero desconfía:

-Demasiado fácil ¿dónde está la trampa?-piensa en realidad.

No hay trampa ni cartón!!!-le digo yo-

La única trampa es esa creencia cabrona que dice que tienes que sufrir esforzándote para conseguir algo en tu vida.

Y la realidad se impone: la realidad le muestra que esto no es verdad.

Que sin grandes esfuerzos, tan sólo la valentía y el coraje de comenzar a atenderse, cuidarse, darse lo que realmente necesita  y hacer lo que verdaderamente quiere (cosa que si nos damos cuenta, debería ser lo natural) su vida  empieza a cambiar de escenarios y empieza a entrar en sintonía con una nueva concepción de la abundancia:

la conciencia de que la vida te da en todo momento a cada paso, aquello que tú te permites que te dé. La conciencia de que la vida es un gran espejo, y que manifestamos y proyectamos en la realidad aquello que late dentro de nuestra  mente y nuestro sistema emocional.

Es un momento agridulce para ella. Pues descubre que la vida le ofrece regalos sin que ella medie, sin que ella tenga que hacer “nada” y esto le pone de frente el tener que soltar su creencia, y más que eso: también supone tener que soltar una sensación de identidad. Se tiene que rendir a la evidencia, de que ella no es quien creía ser y que el mundo no es el que le han contado que es. Se le pone de frente tener que soltar su traje, el personaje “obediente, sacrificado, abnegado, trabajador y productivo” que utilizaba para “ganarse la vida” y ganarse su propia “dignidad” y el reconocimiento y el amor de los otros.

La vida no nos exige esfuerzo y sacrificio. La vida nunca nos pidió que castráramos nuestro deseo, nuestra autenticidad y nuestra confianza.

La vida no quiere nada.

Sólo se da. Se entrega. Se re-crea.

principio de abundancia

Me llamo Natalie Idoeta y ayudo a mujeres que “sufren por amor” a desactivar y reprogramar el patrón de dependencia emocional y a crear la vida que desean. Puedes descargar mi ebook gratis aquí.

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