¿ES MALO QUERER TENER PAREJA?

¿ES MALO QUERER TENER PAREJA?

Esta es una de las preguntas con las que cierran sus emails algunas de las suscriptoras que me escriben. No sé si se trata de una pregunta retórica (una típica pregunta que nos hacemos pero que  en realidad  no esperamos respuesta) o si realmente esperan que yo responda esta pregunta…me resulta misterioso.

Y digo esto, porque me resulta una pregunta conocida, que yo ya me he hecho muchas veces a lo largo de mi vida…Así que yo aquí comparto la respuesta que he encontrado para mi. Y animo a cada una a que encuentre la respuesta que le dé paz.

 

Lo primero, no hay ni bueno ni malo. No es una cuestión de bondad ni maldad. La cuestión es si este deseo me hace sufrir: El deseo de querer tener pareja.

 

Si quieres tener pareja y no la tienes y no sufres por ello. Genial por ti.

Pero si quieres tener pareja, y tus pensamientos giran en torno a querer una pareja. Hasta el punto de ser el tema central de tu cabeza y de tu vida…entonces….ahí hay que revisar. Por qué seguro que estás sufriendo (en silencio) y mucho.

 

¿ES VERDAD QUE QUIERO PAREJA?

 

Cuando me entra la “neura” de que quiero pareja, una de las herramientas que me ayuda mucho es “El trabajo” de Byron Kitie. Esta herramienta sencilla y a la mano de cualquiera (consta de 4 sencillas preguntas) me ayuda a desarmar este  pensamiento cabrón que boicotea mi bienestar.

Por lo pronto me para a cuestionar la pregunta que me hago ¿Es verdad que quiero pareja? Siento mi cuerpo. Me escucho. No, no es realmente verdad que quiero una pareja. Me doy cuenta que cuando mi mente se hace esta pregunta , y me dejo sentir, mi cuerpo me lleva a conectar con una necesidad afectiva: La de sentirme querida. Y si me doy un poco más de tiempo, conecto con la tristeza. Porque por algún motivo estoy sintiéndome sola, desamparada, pequeñita en ese momento.

Es incomodo sentirme así. Es doloroso.

Entonces viene la mente, y  dice. “Si tuvieras pareja no te sentirías así.” Como si la pareja fuera el remedio mágico para aliviar este sentimiento de vacío interno.

 

Y no nos paramos a cuestionar esta respuesta de lo más absurda que nos da nuestra mente programada socialmente. Porque es mentira que si tuviéramos pareja no nos sentiríamos así. Con pareja o sin pareja nos sentimos como nos sentimos porque eso es lo que hay dentro de nosotras.

 

Tener una pareja nos puede “distraer” de este vacío interno durante un tiempo. Los conflictos de pareja  seguirán alargando el periodo de “distracción” y precisamente, los conflictos surgirán por que “ahora” culparemos a la pareja de eso que nos pasa por dentro. Pensaremos que el/lla es la causa de nuestro malestar, por que no se comporta de X manera….- y por supuesto, el/lla hara lo mismo con nosotras…Es decir, que la pareja sólo será fuente de más sufrimiento!

 

¿Es verdad que quiero pareja?

No, no es verdad.

Tengo ganas de mimos, de que me hagan caso, de que me mimen, de que me abracen…De que alguien que consuele en este momento difícil que estoy pasando. Y no me doy cuenta que ahí estoy yo disponible para hacerlo!!!

 

Sólo yo puedo darme lo que realmente necesito: amor, contención, comprensión y amparo. Y sólo lo que yo me dé a mi misma es lo que realmente saciará el hambre afectivo que siento.

 

Lo cierto es que cuando pienso que quiero pareja me visita el malestar. Porque entro en contacto con la falta: “no estoy completa por que no tengo pareja”. Y pensar esto, que estoy incompleta por  que no tengo pareja me lleva a enredarme en pensamientos sobre porqués y pensamientos culpabilizadores y autoiculpadores que me hacen sentir fatal conmigo misma.

 

Mi vida cuando no tengo este pensamiento de que “quiero pareja” es más tranquila, más relajada. Disfruto de mí misma, me dedico a hacer cosas conmigo misma que me gustan y me llenan y disfruto más con el resto de mis relaciones.

 

Lo cierto es que no quiero pareja. Y escucharme “no quiero pareja” me conecta con un descanso, una paz interna.

Lo cierto es que lo único que quiero es estar bien conmigo misma. Porque cuando yo estoy bien, el mundo está bien. Y atraigo experiencias bellas y profundas con hombres, que en muchos casos no son “pareja” (como convencionalmente entendemos la pareja) pero que cada uno me enseña aspectos de mi misma y de las relaciones que necesito descubrir y aprender.

Lo que quiero compartir contigo, es mi descubrimiento, que aunque parezca obvio y tonto, que lo que me hace sufrir no es  tener o no tener pareja…lo que me hace sufrir es  el pensamiento de “querer tener pareja”.(especialmente cuando no la tengo.)

Cuando no tengo ese pensamiento, soy feliz con o sin pareja.

Termino citando una frase de Byron Kitie que espero que te ayude a reflexionar un poquito más…”Dios líbrame de necesitar cariño, aprobación y aceptación de los demás”   J

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