Velar por mis intereses – (ponerme la primera en mi corazón)

Velar por mis intereses – (ponerme la primera en mi corazón)

un imposible

Velar por mis intereses es una de las tareas que estoy aprendiendo a mis 33 años. Y no es que no lo haya hecho en todo este tiempo, si no que ahora es cuando empiezo a hacerlo sin sentirme culpable.

Todo el mundo vela por sus propios intereses. Esto es un hecho. Puede que de forma consciente o inconsciente. Pero cada cual está constantemente mirando por su culo. Varían los motivos de interés: algunos velan por intereses económicos, otros afectivos, otros de status, otros de supervivencia,  incluso hay quien su interés es que otros velen por sus intereses –o viceversa! En fin. Existen tantos intereses como personas…

En principio todos los intereses personales son legítimos. Aunque hay algunos que juzgamos más nobles que otros, por supuesto. Aquí entra en juego la escala de valores de cada quien, de lo que cada una ha aprendido a lo largo de su historia dentro del contexto familiar y socio-cultural en el que ha crecido. Depende, en una palabra, del sistema de creencias que cada una haya construido.

Por ejemplo. A priori, puedes pensar que un terapeuta (o un médico), alguien que se dedica a la relación de ayuda, es “bueno” o “desinteresado” por el tipo de actividad que ejerce: ayudar al prójimo. Es una creencia bastante extendida. Sin embargo. No es real. A parte de que como profesión, existe un interés económico (y debe haberlo, porque los terapeutas y los médicos también comemos y pagamos la luz) hay un interés más profundo en las personas que nos mueve la vocación para este tipo de actividad –y hablaré en primera persona: El profundo bienestar que me genera sentir que apoyo a alguien y que lo que le aporto le sirve para salir de sus dificultades o mejorar su vida. Esto me llena de un gozo indescriptible y quien tiene esta misma vocación lo entenderá a la perfección.  De igual manera, existe otro bienestar derivado de lo que recibo del Otro, que también me ayuda en mi propio proceso de crecimiento personal (la relación). Y la satisfacción que me reporta sentir que aporto algo de valor al mundo en general (aporto bienestar y evolución al mundo).

Conclusión. Por lo que ves no soy terapeuta por que sea buena persona (ni para serlo). Soy profundamente egoista en (querer) ejercer mi profesión. Busco, absolutamente, mi propia satisfacción: me llena de gozo apoyar a la gente en su crecimiento, tanto como disfruto de mi propio crecimiento. Y además, el interés económico, vital para vivir en este mundo.

Me re-leo…”busco mi propia satisfacción” y no puedo evitar darme cuenta del juicio que existe aún dentro de mí. Que es en realidad también el juicio de la cultura (judeocristiana) hablando a través de mí.

Buscar mi propia satisfacción-placer-interés- es malo. Es pecado. Dice el eco de esta cultura a través de mi pensamiento. Sobre todo, este es un mensaje más pesado para las mujeres:

La cultura nos dice a las mujeres, que nuestros intereses pasan por velar por los intereses de los otros (la pareja, la familia, la sociedad,…). Que esto, está muy bien, respetar nuestra capacidad para los vínculos y las relaciones. Sí, pero es que lo que se nos pide, muy sútilmente, es que velemos por los intereses ajenos a costa de los nuestros propios!

 

Y si tu no velas por tus intereses…tranquila, ya habrá alguien que vele por ellos.

¿Entiendes?

No sé tú, pero yo he crecido escuchando que soy una egoísta cada vez que he seguido mis impulsos más auténticos y no he sido complaciente con los deseos ajenos. (cuando mis intereses no sintonizaban con los intereses de mi entorno, vaya). Y esa palabra, egoísta, la he vivido como “que era mala persona” por tener unos intereses propios. Incluso he llegado a escuchar que si no tengo una pareja es por que soy «demasiado egoista» dado que la pareja, requiere de «dejar de hacer lo que uno quiere y sacrificarse por el bien común». Sin comentarios.

De manera que hacer lo que realmente quería, mirar por mí, por mi placer y gusto, es decir velar por mi interés ha sido, a lo largo de mi vida, motivo de malestar, de conflicto interno, de culpa.

Siempre he vivido con la sensación de que velar por mi interés conllevaba una posible pérdida, un peligro:  no ser digna de ser amada por el otro e incluso poder llegar a perder su amor si yo elegía el amor  hacia mi misma (mi propio deseo)

Porque “a las malas niñas, a las malas mujeres, nadie las quiere.” – Otro gran hit judeocristiano de nuestro software mental y emocional…

Y así nos han tenido y nos tienen bien controladitas. El corsé moderno, no está hecho de cuerdas, ni de sujetadores…Los corsés modernos son invisibles, construidos de pensamientos y creencias in(tro)yectadas a través de la cultura y los medios de transmisión que ésta provee. Una cultura a la que le interesa que las mujeres no velemos por nuestros propios intereses, porque así, la sociedad-cultura se encargará de velar por nuestros intereses…es decir, los suyos propios. (y no es esclusivo de género, también los hombres sufren y tienen sus corsés culturales)

Velar por mis intereses, no me hace ni egoísta, ni me hace agresiva, ni hace que pierda mi feminitud. Al contrario, cuando velo por mis intereses, soy generosa conmigo, me cuido y me atiendo, me doy lo que necesito y lo que me hace bien. Y entonces, sí, entonces puedo compartirme desde una generosidad auténtica y honesta. Puedo jugar al famoso ganar-ganar, porque tengo con qué jugar a ganar-ganar.

Cuando velo por mis propios intereses, alimento mi propia abundancia y la del mundo. Porque trasciendo la creencia de escasez que dice que si yo tomo lo mío, se lo quito al Otro. Esto es otra mentira que nos está haciendo mucho daño. No por darme lo que necesito y quiero, le hago daño a nadie.  A la única que hago daño si dejo de velar por mis intereses, es a mí misma.

Cuidarme, darme lo que necesito, hacerme justicia y velar por mí y mi bienestar, es mi responsabilidad. Y esto no significa, joder al otro. De ninguna manera.

Además,  si dejo estás tareas fundamentales en manos de Otrx(s)-o si vivo esperando que otrxs se hagan cargo de estas responsabilidades personales- quizás la vida, “aparentemente” resulte más fácil y cómoda. Sin embargo, estaremos pagando precios muy altos en términos de dependencia, sufrimiento y alienación emocional y psicológica. Y por lo general,  lo viviremos en silencio-  como las hemorroides.

Hoy quería compartir, que descubro que velar por mis intereses me hace una mujer más consciente de mi propia valía, más amorosa y más abundante. Me conecta conmigo misma y me acerca al mundo. Hoy quería compartir que descubro lo importante y vital que es aprender esta lección si no hemos tenido una crianza y/o medio que nos haya facilitado este aprendizaje.

Hoy quería recordarte que tu eres la persona más importante de tu vida…y recordarme que yo soy la persona más importate de la mía…

Y que si yo estoy bien…el mundo está bien….y si tu estas bien….el mundo está bien. 🙂

2 Comentarios
  • isa
    Publicado en 21:39h, 25 agosto Responder

    Impresionante!!!! Me has ayudado mucho, graciassss

    • Natalie Idoeta
      Publicado en 13:09h, 02 octubre Responder

      Esa es mi intención cuando escribo Isa, me da mucha alegria tu mensaje! 🙂

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